Cómo debería ser un sindicato 2.0

Después del Capitalismo 2.0 no tengo más remedio que dar la brasa sobre sindicalismo, pero desde otro punto de vista. Y para que demorarse:

Como profesional tecnológico no me siento representado por los sindicatos.

Los sindicatos surgieron en la Revolución Industrial para proteger al trabajador frente a los abusos del patrono. Están pensados para velar por los intereses de los trabajadores en grandes entornos de producción como fábricas o cadenas de montaje. Y en el origen de su fundación radica su principal problema a la hora de velar por mis intereses:

  • En el mundillo de la tecnología el mercado laboral es muy dinámico. En mi caso he pasado por 6 empresas, con tres años en la que más he estado, y casi todas ellas han desaparecido. No me importa tanto que me aseguren el puesto de trabajo a base de elevar el coste de despido con trienios, quinquenios y demás, lo que quiero es un buen salario para cubrir mis riesgos.
  • Alta formación de los empleados tecnológicos. La autonomía es, sin duda, mayor. Creo que somos capaces de responsabilizarnos de nuestro trabajo y las consecuencias que éste puede tener en nuestro futuro.
  • Las nuevas estructuras empresariales son menos rígidas; cooperativas, empresas poco estructuradas o incluso personas-empresa. La frontera entre empleado y empleador se diluye, los beneficios se reparten entre todos los trabajadores. Desaparece la alienación del trabajo.
  • Los sindicatos actuales manejan negociaciones colectivas que afectan a mucha gente, incluso a varios sectores, llegando a ceder en un sector para obtener beneficios en otro. Yo necesito algo más cercano, más personal, que se preocupe por mis circunstancias reales.

La nueva economía se centra en la innovación y es ahí donde tienen que aportar valor los sindicatos, en el florecimiento de nuevas ideas, hacien surgir emprendedores, pequeños grupos de gente, autónomos, personas-empresa, cooperativas, etc. En definitiva ser los garantes del nuevo trabajador con una nueva manera de hacer las cosas.
¿Los sindicatos actuales serán capaces de asumir estos retos? ¿Creamos un sindicato nuevo? ¿Y lo llamarías sindicato?

“Be people my friend” o De las desorganizaciones

Como decía Bruce Lee:

If you put water in a bottle, it becomes the bottle; If you put water in a tea pot, it becomes the tea pot. Be like water my friend.

Metodología

Las metodologías que arrastramos desde la revolución industrial se centran en la deshumanización del individuo mediante la mecanización de sus actos, con el objetivo de construir una gran máquina eficiente, donde cada una de sus piezas obre a la perfección.

Toda metodología que vaya contra las personas es un sinsentido. La mayoría de problemas derivan precisamente de las relaciones entre personas, por lo que las soluciones tienen que venir de las organizaciones de personas. El propio nombre de organización resulta inapropiado para nominar a las agrupaciones de personas que persiguen unos intereses comunes como grupo, ya que sus relaciones a lo largo del tiempo son todo menos organizadas.

La desorganización frente a la organización

Una desorganización debería olvidarse de jerarquías rígidas y muy estructuradas, y centrarse en mejorar las relaciones entre las personas que la componen, creando nuevos canales de comunicación y potenciando los ya existentes. De esta manera se fomentaría la creatividad, necesaria para resolución de problemas. La problemática existente requiere soluciones cada vez más centradas en las personas. Estas soluciones no emanan de estructuras y procesos rígidos, sino la propia relación entre los individuos. La solución pasa por aplicar este conocimiento empático inherente a las relaciones humanas en la resolución de problemas de diversa índole.

El caos entendido como la desestructuración de la organización para atender a los intereses de la misma, es positivo ya que conseguiría liberar las inteligencias individuales y crear sinergias positivas para la resolución problemas, actuando en conjunto como una Gran Mente. El camino pasa por desestructurar la organización para crear grupos de personas donde emerjan relaciones humanas con el fin último de construir sobre ellas comunidades, focalizando su impulso en una determinada dirección, sean empresas, asociaciones o comunidades temáticas; alejándose de estructuras rígidas y metodologías estrictas para asentarse sobre las propias relaciones sociales.

La desorganización como comunidad

El primer interés de la comunidad pasaría, en primera instancia, por las personas que la componen. Las aptitudes y actitudes de cada persona son por naturaleza diferentes y es necesario que así lo sean para fomentar la generación de ideas. El error es inherente a las personas, pero dentro de un grupo puede ser detectado y corregido por el resto de individuos, e incluso aprender como grupo de él, y usarlo así en provecho de todos en acciones futuras.

Ante este escenario están apareciendo múltiples iniciativas para intentar dar solución a los nuevos problemas que afrontamos centrados en las relaciones entre personas, por eso no es extraño que sociólogos, psicólogos o antropólogos entren a formar parte de equipos multidisciplinares, donde era impensable que pudiesen aportar algo hace unos años. Existen múltiples ejemplos de comunidades que han aprovechado su impulso para generar valor e incluso modelos de negocio, por citar algunos:

En definitiva: la clave son las personas. Las organizaciones deben construirse sobre las personas y para las personas, aprovechando lo que ya existe y el conocimiento generado sobre relaciones humanas a lo largo de toda la historia. Volviendo a Bruce Lee:

If you put people in a bottle, they become the bottle; If you put people in a tea pot, they become the tea pot. Be like people my friends.