Exactamente el 23 de abril de 2006, San Jorge cómo no, nacía este blog. Si eres uno de los pocos lectores del mismo habrás notado un parón desde finales de año, y es que el proyecto en el que estoy envuelto está copando todos mis esfuerzos, más ahora que estamos apuntito de salir al público. En las próximas semanas prometo incrementar mi actividad aquí, así que tranquilos, que esta entrada no va a ser un peyote rememorativo sobre estos dos años. Nos vemos pronto.
Un regalito de Ansueta: La libertad y el usuario. Las 4 libertades esenciales del software libre según Richard Stallman.
Al hilo de lo de ayer, esto es lo que acaba de decir Edgar Bronfman, CEO y presidente de Warner Music Group:
“We used to fool ourselves…We used to think our content was perfect just exactly as it was. We expected our business would remain blissfully unaffected even as the world of interactivity, constant connection and file sharing was exploding. And of course we were wrong. How were we wrong? By standing still or moving at a glacial pace, we inadvertently went to war with consumers by denying them what they wanted and could otherwise find and as a result of course, consumers won.”
O traducido libremente:
“Nos autoengañábamos… Pensábamos que nuestros contenidos eran perfectos tal y como eran. Esperábamos que nuestro negocio permaneciese felizmente sin verse afectado, incluso cuando en el mundo la interactividad, la conexión permanente y el intercambio de archivos explotaba. Y por supuesto estábamos equivocados. ¿Por qué nos equivocábamos? Aguantando o moviéndonos a un ritmo glacial, sin querer, hicimos la guerra con los consumidores, denegándoles lo que querían y, como no podía ser de otra manera, los consumidores ganaron.”
No hace falta decir más ¿Están a tiempo? Igual hay esperanza para alguna de ellas.
Hasta ahora eran los “pequeños” los que ofrecían sus canciones en Internet, casi siempre de manera gratuita en sitios como MySpace, Spiral Frog o Amie Street. Si nadie te conoce no tienes alternativa, renuncias parte de los derechos de explotación de tu obra para poder llegar a, virtualmente, todo el mundo. Después, una vez tu fama te haga rico, puedes tener la jeta de vender tu obra y criminalizar a todo el que se la copie, o bien vivir de los conciertos, ediciones especiales, o lo que esté dispuesto a pagar la gente por descargársela.
Algunos de los que se han hecho grandes ya están en esta línea, pero desde hace unas semanas se les han incorporado los verdaderos dinosaurios de la música; Radiohead permite a los usuarios elegir el precio que van a pagar por su último disco, sorprendentemente la media está alrededor de 10$, mientras que vende una edición especial del mismo, con DVD y camiseta a 70$; Madonna pasa de su discográfica habitual y ha contratado directamente a una promotora por tres años; mientras que allá por julio Prince regalaba su último disco a los asistentes a sus conciertos antes de que éste saliese a la venta. Hoy mismo, los Eagles lanzan en exclusiva en Wal-Mart haciendo caso omiso de discográficas, demostrando de paso que conocen a su público.
Los artistas comienzan a darse cuenta de que la producción de discos y demás soportes físicos es cada vez menos relevante, de ahí que estén abandonando las discográficas, tomando el control de su obra y ampliando sus márgenes hasta la casi totalidad del precio final al distribuir ellos mismos su obra. Mientras, las discográficas tiemblan ante lo que se les avecina; ya van a la zaga de empresas Internet que conocen bien el medio como para estar exigiendo DRMs y demás tontunas. Ya lo dijo Alaska, está no es su crisis.
Por su parte la difusión digital de la obra se convierte en el primer vehículo de consumo. Intentar cobrar por una copia que al artista le resulta gratuita será prácticamente imposible y además es inmoral. Donde tienen que hacer esfuerzos los artistas es en la promoción y difusión de su obra e Internet es la mejor herramienta para ello, y adquirir así relevancia para vivir de promociones, conciertos, patrocinios, ediciones para coleccionistas, merchandasing… Los casos anteriores son claros ejemplos. Los que no quieren darse cuenta, los que ven amenazados sus ingresos por copias, seguirán tildando de piratas y enviando a la cárcel a los usuarios, sus consumidores; el resto se adaptará al cambio y lo aprovechará en su favor.
Leo en Retiario de Pepe Cerverá, Las hojas del Rábano, la estupidez de la Administración por obcecarse con cosas como la posibilidad de que los nombres de dominios .es contengan eñes. Tal y como dice Pepe esto no va a beneficiar a nadie, de hecho no hará más que traer complicaciones. Supongo que resulta pintón, y es fácilmente vendible, cuyo único objetivo es ocultar las necesarias actuaciones que no se han tomado.
Si se quiere fomentar la cultura española en internet es necesario, a parte de no caer en el cerrojazo y de facilitar el acceso de banda ancha de calidad en todos los hogares, crear contenido de calidad en español, catalán, vasco, gallego o andaluz. Buen contenido para que la gente se sienta atraída, para que resulte útil y de verdad internet sea usada por la mayoría de la población como la herramienta útil que es.
Se me ocurre como primer paso que la RAE y el resto de academias podrían colaborar con la Wikipedia cediéndole todas sus entradas para difundir el español y el resto de lenguas nacionales. Así, podríamos pasar de esas decepcionantes 162.000 entradas disponibles en español, frente a las 1.445.000 en inglés, 190.000 en portugués o 307.000 en polaco. Al fin y al cabo su principal cometido es difundir dichas lenguas y culturas.